El café es un producto vivo. Una vez tostado, sus aromas y sabores evolucionan, y la forma en que lo conservás influye directamente en la taza.
El empaque importa
Una bolsa con válvula desgasificadora permite liberar CO2 sin dejar entrar oxígeno, que es lo que degrada el café. Un cierre hermético ayuda a conservar la frescura una vez abierto.
Prácticas simples
Conservá el café en un lugar fresco y seco, lejos de la luz directa y de olores fuertes. Evitá la heladera en la mayoría de los casos, ya que la humedad y los olores pueden afectarlo.
Moler justo antes de preparar, cuando sea posible, preserva mejor los aromas volátiles.


